En Cartagena, donde el calor derrite hasta las buenas intenciones y la política suele parecerse más a un circo de pueblo que a una ciencia de gobierno, alguien tuvo la genial ocurrencia de bautizar en las redes sociales a una singular pareja de exalcaldes con un nombre digno de una comedia caribeña: «La Pirra y el Triciclo». Confieso que me hizo reír. No porque la política cartagenera sea precisamente divertida, sino porque pocas veces un apodo logra resumir con tanta economía de palabras dos trayectorias que todavía producen más discusiones que nostalgias.
Read More